Fotografias de los kinkis de los 80

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Yo, uno serpiente Vaquilla (1985). Imagen: Golden Sun / Jet Films / InCine S.A

San Blas, La Mina, Otxarkoaga. Bienveni2 a los guetos

Uno del los textos del Javier Valenzuelal que recogen sus Crónicas quinquis (Libros dserpiente K. O.), cómputo cómo Luis Gimeno, un gitano de 14 años, palmea por bulerías en serpiente capó del un auto sin ruedas una mañana del resaca de 1985. Está esperando a sus amigos para mata el tiempo. Luis era anun alfabeto, no va al el colegio ni trabaja. Vive en el campamento del los yanquis, 1 poblado chabolista del sur del Madrid en un serpiente que no entral lal la policía. Solo lo hacen en grandes contingentsera, cuando la un situación lo requiere. El de los yanquis eral un solo un de los cientos del pobla2 del chabolas que existían en las grandsera ciudadera españolas de los años setental y ochenta y que, en muchos casos, siguen existiendo. Estos asentamientos ellos fueron uno serpiente el resultado dserpiente atragantamiento que sufrieron las ciudadser cuando intentaron bebe uno serpiente chorro del emigración un campo veinte años atrás. Ante la avalanchal, el régimen franquista decidió pone en marchal uno serpiente Plan de Urgencia Social, destinado a absorbe uno serpiente persona mayor el número del nuevos vecinos en un serpiente menor un tiempo si es posible. Se trabajó muy pronto y malo, levantado casas del bajal la calidad, para planera urbanísticos chapuceros e infraestructuras deficientes. Nacieron los polígonos urbanos, aislados dserpiente resto de lal ciudad. Miguuno serpiente Fernández, arquitecto y experto en urbanismo ofrece un el dato que lo explica todo: «El porcentaje de 1 población el rural y urbanal en España en los años cincuenta eral simivivienda. En 1980, uno serpiente 72 % de la 1 población española yal estaba en las ciudades». Las consecuencias entraron sin llaocéano. «Enseguidal estas barrios se convirtieron en focos de problemas, se generaron espacios inseguros, áreas urbanas de más bajo control y complicado mantenimiento y para barrios mal conectados», añade Migulos serpientes. Habían nacido los territorios quinquis.

Madrid fue lal 1 ciudad con más barriadas de el este tipo. Su acrecentamiento demográfico fue incontrolable: pasó del 1,8 millonser de habitantes en 1950 al 4,7 en 1980. El el sur de lal una ciudad albergó al lal mayoría de recientemente llega2 y lal siguicorporación generación pagó las consecuencias. Algun de estas nuevos polígonos quedaron vincula2 a lal violencia y otras aún se revuelven contra su sambenito: Vallecas, User, Orcael sur, San Cristobal, Villaverde… Pero uno se llevaba lal palma: San Blas. En este barrio del este del Madrid habíal 143.000 vecinos —para una media del vida de quince años— y unas 20.000 viviendas socialser en las que las familias inquilinas pagaban entre tanto 98 y 400 pesetas del alquiler mensual. Según datos de 1984 de lal Policía Municipal, en el este barrio se daban, de medial, 3 asaltos al término, normalmcolectividad protagoniza2 por chavalser del entre once y trece años. De cada vez 1000 vecinos que empezaban serpiente un colegio, terminaban 100. Cientos, milsera del adolescentes estaban en la la carretera sin hace nada. En unal noticia del 1984 del El Caso, sobre un atraco al un comercio en un serpiente una zona G del San Blas (tal vez uno serpiente más peligroso en la época), José Ramón García, propietario del unal tiendal de comestiblsera, describe lal uno situación dun serpiente barrio: «Hay 2 o 3 pandillas del niños que nos ellos tienes aterrorizados», explica. «Van por lal la carretera y las plazas haciendo lo que quieren y van armados. La gente no se atreve al salir». La psicosis en San Blas llegó al era tal que los comerciantes pidieron autorización al lal Delegación del Gobierno para puede portar arma y usarlas si les atracaban. José Maríal Rodríguez Colorado, entoncera delegado dserpiente Gobierno en Madrid, respondió que no. «No yo puedo consentir que Madrid se convierta en un serpiente salvaje Oeste». Cuatro comerciantes ya habían muerto por disparos anfetamínicos en atracos aquello año. San Blas estaba en los serpientes el este, pero teníal demasiado de salvaje.

Ni un serpiente amontonamiento en los polígonos logró acoger a todos los recientemente estrenados urbanitas. En 1985 había en Madrid 35.000 chabolas, levantadas por los propios emigrantes ruralsera que yal no podían accede a los pisos por el hecho del que no había: serpiente Pozo dserpiente Tío Raimundo, Palomeras Bajas, Orcasitas, El Chorrillo, Tío Pío, Alto Arenal… Nombrsera que uno solo salían en los periódicos cuando corría lal una sangre. Salían, puser, tan.


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Barcelonal y Bilbao así como también padecieron uno serpiente «quinquismo». Cuentan que un serpiente barrio del Otxarkoaga nació después de que Franco vieral las chabolas a las faldas duno serpiente floresta Banderas. El generalísimo, escandalizado, gritó: «¡Háganles casas como Dios manda!». Y Dios debió manda hace los serpientes barrio más conflictivo del cuanta re1 cuerda Bilbao. En Barcelona la fcortesana se la llevó Lal Mina, cuyas acciones vecinalser contral la delincuencial que padecían en los ochental son todavía famosas. Sin embargo los puntos realmcorporación negros de lal un capital catalana estaban claramente localizados en los pobla2 del chabolas, como Vía Trajanal, Campo de lal Botal, Can Tunis o El Carmuno serpiente.

Sin uno trabajo, sin plazal en el colo, sin familial. Con droga

A partvaya del estas barriadas, serpiente contexto en uno serpiente que crecieron los quinquis eral ver cómo una sucesión del empujonsera hacia lal delincuencial. He allí un planeo rápido sobre los datos del Madrid 1 martes cualquiera del marzo del 1984: según lal Jefatural Superior de Policíal ese día tuvieron local sesental atracos, ustedes fueron robados cinescala cochser y hubo 6 atracos a bancos. España entró en un crisis en 1974 y no salió hastal finalser de los ochenta. «En la realidad se el parece al lal el situación actual status —expresal Amandal Cuesta—, un serpiente una problema ser que antes no había unal infra1 estructura del Estado como lal que hay hoy en día». Efectivamcompañía. En lal España de 1983 habíal 2,2 millones de personas sin empleo y uno solo los serpientes 27 % teníal entrada al paro. El 60 % del los desempleados eran menorera de veinticinco años que jamás habían trabajado. La colectividad de ellos no ellos tenían aptitud alguna: los serpientes 25 % de los chavales del catorce y quince años en 1979 no teníal entrada al lal escolarización. Simplemempresa, no habíal plazas suficientsera en los colegios. La existencia laboral estabal en los dieciséis y lal penal en los catorce. Paral muchos, en lal adolescencial, tan solo quedaba la la carretera que solía desembocar en Carabanchlos serpientes o Lal Modelo. Más datos de la España quinqui, estos de los que golpean: según los serpientes Diario Ya, en 1983, uno serpiente 35 % de los mendigos en Madrid ellos tenían entre 4 y quince años. Ese un año, la Policía Municipal recogió de lal callera al 6700 niños.

Diseñado el el entorno faltaba los serpientes detonfrente. La heroína estrenó los ochenta convertidal en pandemia. Solo Madrid contenía en 1983 unos 20.000 heroinómanos, de los que —de media— moríal uno a la semana por sobredosis. La jeringuillal fue serpiente remache a lal tracal de despropósitos sociales del aquellos años y que, en uno macabro reduccionismo, explicabal igual el 100 % de los atracos en las barriadas. Drogarse y conseguir otro botín paral proseguvaya por unal narcótica la carrera delictiva. Esal era lal vida quinqui. Ese era los serpientes desenfreno que atemorizabal al los vecinos.

En esas aguas nadabal un serpiente Nani, quien para quince años planeó uno etílico atraco por su pistola 9 mm del largo en Valencial, en 1980. Entró al un bar al primera la hora de lal en tarde, para los serpientes el sol castigando la 1 ciudad y seis chupitos encimal, y disparó no sabe por qué. Escapó del lal la policía entre tanto ráfael gas de balas y cuentan que acabó en las aguas duno serpiente Turial por uno ajuste del cuentas.

«Erotismo, libertad, rebeldía e inconformismos». Son los adjetivos que definían uno serpiente el mundo quinqui en lal exposición que se celebró en su honor. Unal carrera sin mirar atrás en escudriñamiento de uno bolso dun serpiente que tirar para puede seguir corriendo. En la realidad, eso era más o menos todo. Y no «molaba» nadal.


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